Por favor, use este identificador para citar o enlazar este ítem: https://hdl.handle.net/20.500.12104/84702
Título: USO DE HARINA DE NOPAL COMO ELICITOR DE EMBRIOGÉNESIS SOMÁTICA EN Agave rzedowskiana Carrillo, Vega y Delgad.
Autor: Miranda Hernández, Jorge Enoc
Director: Portillo Martinez, Liberato
Asesor: Santa Cruz Ruvalcaba, Fernando
Palabras clave: Elicitor De Embriogenesis Somatica En Agave
Editorial: Biblioteca Digital wdg.biblio
Universidad de Guadalajara
Resumen: La subfamilia Agavoideae consta de 25 géneros y 637 especies (Stevens, 2012), es nativa del continente Americano, coincidiendo como centro de origen y diversificación en México. El género Agave consta de alrededor de 273 especie y se considera que el 75% de todas las especies se encuentran en este país, de las cuales 55% son endémicas, lo que denota la importancia cultural, económica y ecológica del género. Los agaves son plantas siempre verdes y bastante conspicuas cuyos mecanismos morfológicos para la protección mecánica (espinas) y fisiológicos como una membrana cuticular que funciona como una interfaz con el medio ambiente, con esto se logra un mejor aprovechamiento del agua para las funciones vitales, y de esta manera soportar las bajas temperaturas y la sequía (Castro et al., 2013), les confieren una notable capacidad de adaptación a los ambientes más hostiles (García et al., 2010). Pueden encontrarse en una gran variedad de ambientes desde planicies hasta cerros y laderas pedregosas, incluyendo lugares montañosos de gran altitud. Es precisamente en estos ambientes donde se desarrollan y multiplican fácilmente, proporcionando una productividad más alta que muchas de las plantas cultivadas utilizadas actualmente (García et al., 2010). En México el uso del género Agave se remonta a la época prehispánica y ha sido utilizado para la elaboración de bebidas alcohólicas, fibras, medicamentos, como material de construcción, ornamentales etc. Los representantes de este género con interés comercial son propagados principalmente por medios asexuales, lo cual consiste en separar los vástagos (hijuelos, retoños o mecuates) que se derivan del rizoma que emite la planta madre después del primer año de plantación, los cuales, dependiendo de su tamaño son plantados en el terreno definitivo, o en el caso de ser pequeños, se mantienen en vivero por un período de 12 meses o más, hasta su plantación definitiva. Existen también otros métodos de propagación asexual (por rizomas, por secciones de tallo y por bulbillos situados en las axilas florales del tallo de la inflorescencia) pero no hay reportes que muestren datos comparativos de este sistema con el tradicional (asexual), y sexuales (semillas) lo que hace lenta y cara su propagación (García et al., 2010).
URI: https://hdl.handle.net/20.500.12104/84702
https://wdg.biblio.udg.mx
Programa educativo: LICENCIATURA EN BIOLOGIA
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